Por Aliene Vilaça y Vivian Thais Leite
El año pasado, en Matão, realizamos la primera edición del “Minas em Tech”, el programa de Casa Hacker exclusivo para que las chicas conozcan un poquito del mundo de la tecnología. En clases muy interesantes dictadas por las profesoras que les escriben, las minas trabajaron temas como electrónica, programación, modelado e impresión 3D, y varios otros.
Las minas llegaron motivadas y con muchas ganas de desarrollar las actividades. Montaron varios circuitos, encendieron “lucecitas”, programaron juegos, modelaron e imprimieron piezas, y hasta pudieron armar su propia impresora 3D.

Fuente: acervo personal

Fuente: acervo personal
Al final del programa tuvieron su mayor desafío: desarrollar un Producto Mínimo Viable (MVP) desde cero. Pero ¿qué es un MVP? Es cuando creamos un producto, con el menor costo, con la intención de probarlo para saber cómo funciona, cuáles son las mejoras que deben hacerse y, principalmente, cuáles son las posibilidades de que sea lanzado al mercado. En grupos, ellas fueron autónomas y responsables de todas las etapas del proyecto, desde la parte financiera, como compras y pedidos de material, hasta la ejecución, el montaje y la presentación del proyecto. Un jurado formado por Casa Hacker y PPG asistió a las presentaciones y dio varios comentarios muy buenos a las chicas.

Foto: Gabriella Zanardi
El primer grupo desarrolló un sistema de riego inteligente (para ver si logramos dejar de “matar” nuestras plantitas en casa). El proyecto pretendía aprovechar el agua de lluvia para el riego. Esa agua se almacenaba en un depósito, que la bombeaba hacia la planta siempre que un sensor indicara que la tierra estaba seca. ¡Hasta un modelo de techo imprimieron para mostrar el proceso del proyecto!

Foto: Gabriella Zanardi
En otro grupo, las chicas se preocuparon por agilizar la atención en los centros de salud. Crearon un dispositivo portátil para medir los latidos del corazón y la temperatura del paciente. Los componentes y el circuito eléctrico quedaban en una cajita y el “paciente” solo necesitaba apoyar los dedos en los sensores para que sus datos aparecieran en la pantalla.

Foto: Gabriella Zanardi
Una casita súper linda fue proyectada para ser un humidificador de aire inteligente (el vaporcito hasta salía por la chimenea). En ese proyecto, sensores de temperatura y humedad verificaban las condiciones del ambiente y activaban la liberación de vapor siempre que el ambiente estuviera muy caliente y/o seco. Cuando los índices mejoraban, el propio sistema apagaba la liberación de vapor.

Foto: Gabriella Zanardi
El último grupo de 2022 quería ayudar a las personas con discapacidad motora y montó una prótesis de mano impresa en 3D que se movía de acuerdo con la señal eléctrica de los músculos del paciente. El sensor quedaba sujeto al brazo con electrodos (iguales a los que usamos para hacer el examen del corazón) y, con la contracción de los músculos, era posible abrir y cerrar la prótesis.

Foto: Gabriella Zanardi
Genial, ¿no? Pero este “curso” no vivió solo de proyectos sensacionales. Además del contenido trabajado, las chicas participaron de eventos como el “American Girls Can Code”, en la UNICAMP, visitaron la sede de PPG Brasil, asistieron a charlas de mujeres impresionantes, pudieron trabajar su autoconocimiento en talleres durante el año y tuvieron varios talleres para discutir cómo estar de manera segura en internet, evitar las fake news y además tener una mejor relación con la red. También hubo mucha diversión. ¡Hubo hasta un día en que la muchachada se tiró a la piscina!
¿Te gustó? ¿Estás interesada? ¡Súmate e inscríbete mañana en la edición de 2023! Vienen muchas novedades por ahí, y tenemos la certeza de que la segunda edición del proyecto va a ser tan sensacional como la primera. ¡Nos vemos allá!
