Innovación desde el territorio
Fátima y Daniel, de Horta do Itajaí, durante su participación en la Campinas Innovation Week 2026.
Cuando se habla de innovación, es común pensar en cosas nuevas. Una tecnología que acaba de llegar, una empresa que creó una solución diferente, una herramienta que promete cambiar algo. Pero quienes viven y acompañan los territorios saben que no siempre es así como surge la novedad.
A veces, comienza de un modo mucho más sencillo: alguien percibe un problema, conversa con otra persona, junta algunas ideas y trata de hacer las cosas de otra manera.
De eso trató un poco lo que Casa Hacker y Quebrada em Movimento llevaron a la Campinas Innovation Week 2026.
La presencia en la Campinas Innovation Week
Stands de Casa Hacker y del Movimento Rosalina durante la Campinas Innovation Week 2024, con materiales de presentación y divulgación de las iniciativas.
La presencia en la CIW no empezó ahora. A lo largo de las ediciones, los liderazgos del territorio fueron ocupando ese espacio, iniciativas como el Movimento Rosalina tuvieron la oportunidad de presentar su trabajo y el emprendimiento femenino también pasó a formar parte de esta conversación. Año tras año, la participación fue adoptando nuevos formatos.
En esta edición, Casa Hacker estuvo presente el 15 de septiembre, llevando el territorio a la Arena de Startups como parte del consejo de la Coalizão pelo Impacto Campinas. Dicha presencia no se redujo a una intervención o a una presentación institucional: personas e iniciativas estuvieron allí mostrando lo que hacen todos los días.
Fátima y Daniel, de Horta do Itajaí, estuvieron presentes compartiendo y mostrando una parte del trabajo que se realiza en la huerta. El colectivo Na Viela también contó con su stand durante la semana, presentando su labor y evidenciando la fuerza que existe en la región de Campo Grande en la ciudad de Campinas.
Lo que también es innovación
Cuando estas experiencias llegan a un evento de innovación, surge una pregunta de manera casi natural: ¿la innovación es únicamente aquello que estamos acostumbrados a llamar innovación?
Porque en el territorio hay mucha inteligencia que no suele recibir ese nombre.
Hay conocimiento en quien sabe cultivar y hacer que la tierra produzca. Hay creatividad en quien encuentra el modo de transformar una habilidad en ingresos. Hay innovación cuando las mujeres se unen para vender, difundir sus trabajos, repartir costos y crear oportunidades las unas para las otras. Hay soluciones cuando una comunidad observa una dificultad que forma parte de su rutina y decide no esperar a que alguien de afuera la resuelva.
Quizás Horta do Itajaí ayude precisamente a recordar esto. Hablar de una huerta puede parecer muy lejano a una conversación sobre innovación. Sin embargo, basta con mirar un poco más de cerca para advertir cuántos conocimientos se concentran allí. Hay saber sobre la tierra, sobre la siembra, sobre los ciclos, sobre los alimentos y sobre cómo aprovechar lo que está disponible. También hay organización, trabajo y gente haciendo que las cosas sucedan. No hace falta colocar una pantalla o una aplicación en el medio para que exista conocimiento.
Emprendimiento femenino y colaboración
Lo mismo ocurre con quienes emprenden en el territorio. A menudo, antes de que exista un registro fiscal, una tienda estructurada o una gran estrategia de negocio, hay una mujer haciendo algo en su casa, aprendiendo en la práctica, vendiendo a una vecina, difundiendo por las redes sociales, recibiendo una recomendación y tratando de generar ingresos. Cuando estas mujeres se encuentran, comparten experiencias y construyen caminos juntas, también se está creando algo.
Fue en ese espacio donde la conversación del escenario Elas Conectam cobró sentido. El círculo de diálogo «Emprender en Red: Tiendas colaborativas como estrategia de fortalecimiento y autonomía del emprendimiento femenino», moderado por Karla Marques, puso sobre la mesa un debate que ya forma parte de la vida real de muchas emprendedoras: ¿cómo crecer sin tener que hacerlo todo sola?
Las redes, la colaboración y la autonomía económica pueden parecer palabras bonitas cuando figuran en un programa. Pero, en el territorio, tienen nombre, rostro, trabajo e historia.
Acercar las conversaciones
Círculo de conversación sobre emprendimiento femenino, moderado por Karla Marques, durante la Campinas Innovation Week 2026.
Y tal vez esa sea una de las mayores riquezas de participar en un evento como la Campinas Innovation Week: poder acercar estas dos conversaciones.
Por un lado, un espacio de la ciudad que reúne a personas para pensar el futuro. Por el otro, personas que ya están construyendo el futuro todos los días, muchas veces sin calificarlo de innovación.
A lo largo de las distintas ediciones de la CIW, la propia participación fue cambiando. Primero llegaron los liderazgos del territorio. Después, las iniciativas empezaron a exponer lo que estaban construyendo. El Movimento Rosalina estuvo allí. Karla participó como expositora, luego habló sobre emprendimiento femenino y, este año, regresó como moderadora de un círculo de conversación.
Es un cambio que parece menor cuando se cuenta así, pero que lo dice todo.
Del territorio a la construcción de la conversación
Porque hay una diferencia entre ser invitado a hablar sobre el territorio y participar en la construcción de la conversación.
Cuando un liderazgo toma la palabra, cuando una emprendedora presenta su trabajo, cuando una iniciativa muestra lo que ha construido o cuando alguien del territorio conduce una charla, el conocimiento no se limita a ser trasladado a otro lugar.
Encuentra un espacio para ser reconocido.
Y tal vez sea ahí donde la innovación social se manifiesta con mayor fuerza.
No necesariamente como algo grandioso o extraordinario, sino como aquello que ocurre cuando las personas comprenden que pueden crear juntas otras posibilidades para su propia realidad.
Un puente entre territorio e innovación
Karla Marques durante un taller en la Campinas Innovation Week 2024.
Casa Hacker y Quebrada em Movimento han venido construyendo este puente al acercar las experiencias del territorio a los lugares donde se desarrollan estos debates. No obstante, el puente funciona en ambas direcciones. Del mismo modo que el territorio llega a esos espacios, dichos espacios también son invitados a mirar el territorio de otra manera.
Porque la periferia no se incorpora al debate sobre la innovación únicamente para aprender qué es innovar.
Llega cargando todo aquello que ya ha aprendido, creado y transformado a lo largo del camino.
Lo que la ciudad empieza a percibir
Y quizás la pregunta más interesante tras una semana como esta no sea solo qué aportó el territorio a la Campinas Innovation Week. Sea también: ¿qué empieza a vislumbrar nuestra ciudad cuando comienza a reconocer como innovación aquello que el territorio lleva tanto tiempo haciendo?
