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Innovación Socialen español

¿Qué aprendimos acompañando a 20 liderazgos a lo largo de 12 meses de formación?

Gabrielli Cristina

Casa Hacker

publicado 7 de agosto de 2026tiempo de lectura ~6 min
Foto grupal de los liderazgos del PerifaImpacto en el evento de cierre, con banners morados del programa a los lados.

¡Salve, Hackers! ¿Todo bien?

Me gustaría contar que estoy llegando a mis últimos días formando parte de esta organización increíble y necesito contextualizar lo que fue la última jornada en la que estuve presente.

Cuando las personas miran un proyecto como el PerifaImpacto, normalmente ven lo que ocurre en el escenario. Las formaciones, los encuentros, los festivales, las fotos, los certificados y los resultados presentados al final de la jornada. Poca gente imagina la cantidad de trabajo que ocurre antes de que cada una de esas entregas exista.

Como Gerente de Proyectos en Campinas, viví el PerifaImpacto desde otro ángulo. Mi trabajo no era apenas organizar documentos o acompañar cronogramas. Era garantizar que cada liderazgo tuviera condiciones reales de participar de la jornada, que los procesos ocurrieran en el momento adecuado y que ninguna oportunidad se perdiera por fallas de organización.

En la práctica, descubrí que la gestión de proyectos sociales también es cuidado.

Durante casi un año acompañé a veinte liderazgos periféricos en distintos momentos de sus iniciativas. Cada encuentro exigía decenas de pequeñas acciones invisibles.

Confirmar presencia, organizar transporte, acompañar pagos, elaborar contratos, estructurar indicadores, revisar documentos, rendir cuentas, dialogar con proveedores, verificar restricciones, organizar espacios, acompañar formaciones y, principalmente, escuchar.

Aprendí que ninguna planilla sustituye una conversación.

Muchas veces el desafío presentado por un liderazgo parecía ser financiero, pero en realidad era de comunicación. En otros momentos parecía falta de organización, cuando en realidad existía un exceso de responsabilidades concentradas en una única persona. Hubo casos en que la prioridad dejó de ser el proyecto para cuidar de la familia, del trabajo formal o de la propia salud.

Fue en ese momento que percibí una diferencia importante entre administrar procesos y acompañar personas. Los procesos necesitan ser estandarizados. Las personas, no. Esa tal vez haya sido una de las mayores lecciones de la jornada.

Durante casi un año acompañé a veinte liderazgos periféricos en distintos momentos de sus iniciativas. Cada encuentro exigía decenas de pequeñas acciones invisibles.

Confirmar presencia, organizar transporte, acompañar pagos, elaborar contratos, estructurar indicadores, revisar documentos, rendir cuentas, dialogar con proveedores, verificar restricciones, organizar espacios, acompañar formaciones y, principalmente, escuchar.

Aprendí que ninguna planilla sustituye una conversación.

Cuando la comunicación ocurre en el momento adecuado, los problemas disminuyen antes incluso de aparecer. Cuando falla, pequeños atrasos acaban generando impactos en varias áreas del proyecto, y eso es más común de lo que parece. Un contrato depende de otro, un proveedor depende de una aprobación, una actividad depende de transporte, alimentación, espacio y equipo trabajando en conjunto.

Pasé a ver que la gestión de proyectos es, por encima de todo, coordinación entre personas.

También aprendí que los indicadores cuentan historias.

A lo largo del PerifaImpacto participé de la construcción, aplicación y análisis de las líneas de base, de los acompañamientos trimestrales y de los indicadores de impacto. Cada formulario completado dejaba de ser apenas un número cuando se comparaba con la trayectoria de aquel liderazgo.

Ver iniciativas ampliar sus alianzas, aumentar el número de beneficiarios, captar sus primeros recursos o estructurar mejor sus equipos mostraba que aquellos datos representaban cambios concretos en los territorios. Fue un ejercicio constante de transformar información en toma de decisión.

Otro aspecto que marcó mi actuación fue la sistematización.

Siempre creí que el conocimiento solo genera impacto cuando puede ser compartido. Por eso, a lo largo de la ejecución del proyecto, busqué registrar procesos, crear modelos de documentos, bases de datos, organizar flujos, estructurar materiales y desarrollar herramientas que pudieran facilitar el trabajo de quien viniera después.

Sistematizar no es burocratizar. Es evitar que el conocimiento quede preso en una única persona. Hoy tenemos un banco de profesionales, categorizados, con promedio de precios, localidad, servicios ofrecidos, CNPJ, CNAES, medios de contacto, detalles que yo podía siempre buscar en los presupuestos de profesionales nuevos o de los mismos, ¿sirve? ¿No sirve? Bueno, después de eso, yo tenía un lugar de fácil acceso para solicitar un nuevo presupuesto o servicio

Liderazgos PerifaImpacto

Los liderazgos de la edición 2025

Leticia – Liderazgo Campinas

El PerifaImpacto también reforzó algo que aprendí en la Casa Hacker desde los primeros años: la innovación social no ocurre apenas dentro de las salas de formación. Ocurre cuando conseguimos mejorar la forma en que trabajamos.

Una planilla organizada evita retrabajo. Un proceso bien definido reduce errores. Un contrato estructurado protege a todas las partes. Un cronograma compartido fortalece al equipo. Una comunicación clara mejora la experiencia de los liderazgos.

Todo eso también es innovación. Hoy, mirando hacia atrás, percibo que mi mayor aprendizaje no fue sobre gestión de proyectos.

Fue sobre confianza.

Confianza construida entre equipo, liderazgos, aliados y territorios. Confianza de que procesos bien organizados pueden fortalecer iniciativas comunitarias. Confianza de que la tecnología puede acercar a las personas cuando se utiliza para simplificar, y no para dificultar.

Salgo de esta jornada llevando mucho más que informes concluidos o cronogramas ejecutados.

Llevo la certeza de que, cuando gestión y cuidado caminan juntos, los impactos producidos en los territorios dejan de ser apenas resultados de un proyecto y pasan a formar parte de la historia de las personas que creyeron en él.

Esa fue, sin duda, la mayor entrega que el PerifaImpacto me dejó.

¿Qué cuentan los números?

A lo largo de los 12 meses de formación, acompañamos de cerca la evolución de 20 liderazgos periféricos de Campinas. Los indicadores construidos durante la jornada muestran que el impacto fue más allá de las formaciones.

Al final del programa, las iniciativas ampliaron significativamente su actuación en los territorios. El número de personas beneficiadas directamente pasó de 210 a 273 personas por trimestre, un crecimiento de aproximadamente 30% solo entre el segundo y el tercer ciclo de monitoreo.

Los equipos también se fortalecieron. Hoy, las 20 iniciativas movilizan aproximadamente 90 personas entre liderazgos, colaboradores, voluntarios y aliados directos, lo que demuestra que cada proyecto dejó de actuar de forma aislada y pasó a construir redes más consistentes.

En el campo de las conexiones institucionales, los liderazgos pasaron a participar de cerca de 90 redes, colectivos, foros y articulaciones, ampliando su capacidad de incidencia política, intercambio de conocimiento y construcción de alianzas.

Los indicadores de gestión también evolucionaron de forma consistente. Al final de la jornada, la autoevaluación de los liderazgos presentó resultados expresivos:

  • Organización y planificación de la iniciativa: promedio de 4,55/5 (91%);
  • Fuerza y relevancia de las alianzas: promedio de 4,90/5 (98%);
  • Capacidad de resolver problemas y definir prioridades: promedio de 4,25/5 (85%);
  • Claridad sobre estrategias de sostenibilidad financiera: promedio de 4,68/5 (94%);
  • Capacidad de movilizar recursos financieros: promedio de 3,58/5 (72%), lo que indica un campo que aún sigue en desarrollo, pero que presentó avances importantes a lo largo de la formación.

Esos indicadores representan personas que estructuraron mejor sus organizaciones, fortalecieron sus territorios, crearon nuevas oportunidades y ampliaron su potencial de impacto.

Si llegaste hasta aquí, gracias por compartir un poco de este camino conmigo. Sigo creyendo que la tecnología, la cultura y la innovación social son herramientas poderosas para transformar territorios cuando se ponen en manos de las personas.

La Casa Hacker siempre formará parte de mi historia, pero esta no es una despedida de la misión. Sigo construyendo nuevos proyectos, fortaleciendo iniciativas periféricas y compartiendo conocimiento por donde pase.

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Gracias por sumar tanto con nuestro equipo #hackers #tamojunto.

¡Hasta la próxima!

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CRISTINA, Gabrielli. ¿Qué aprendimos acompañando a 20 liderazgos a lo largo de 12 meses de formación?. Campinas: Associação Casa Hacker, 2026. Disponível em: https://casahacker.org/es/publicacoes/o-que-aprendemos-acompanhando-20-liderancas-ao-longo-de-12-meses-de-formacao-es/. Acesso em: 22 out. 2026.

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